viernes, 6 de agosto de 2010

Advenedizos vestidos de gloria

Por Juan Sebastián Saab Ochoa

La foto es muy sugerente a la hora de hacerse preguntas. Y es que el sentimiento de éxtasis generado por la primera copa del mundo levantada por los españoles es particularmente inquietante por no decir inexplicable.

Haciendo la salvedad de que los únicos dueños y merecedores del título levantado en el Soccer City de Johannesburgo son los propios españoles y quizá, en un menor grado, aquellos que han ponderado el fútbol de aquél país de manera favorable a lo largo de los años, bien sea por el éxito de la llamada ''liga de las estrellas'' o por el fenómeno mediático que imprime la publicidad en aquél país hacia los jugadores sobrevalorados, no encuentro relación alguna entre héroes del balón como Xavi, Iniesta, Villa o Casillas y los que ahora adjudican el triunfo de estos cracks a un inusitado y superfluo afecto, fanatismo y desborde fantasioso por los colores de la ahora adorada ''Madre Patria''. Ahora que me pongo a recordar y desde que tengo memoria (llamémosla mundialista), el hincha promedio ni se atrevía a pronunciar la palabra ''ESPAÑA'' en una polla de oficinistas o de jóvenes universitarios que a cualquier ''John Jairo'' se le pudo haber ocurrido organizar.

Los equipos españoles también eran buenos y en estilo eran algo parecidos al que vimos en Sudáfrica. ¿Pero por qué ahora somos seudo-españoles?
Lo digo porque lo vi. El fútbol es un deporte sublime y no por el hecho de sea contradictorio ''per se''; al fútbol se le debe imprimir una suerte de lógica y quienes han conocido mi apasionada fe por la selección de MI PAÍS y por mis clubes predilectos, saben que mi desborde ha ido matizándose con un poco mas de análisis que, a pesar de todo, es aún bastante limitado. Ver fútbol no es fácil. (verlo de verdad)

Retomemos: España no estaría en los cálculos de nadie si no existiera un antecedente tan fuerte como el vivido en Austria y Suiza en el 2008. Sin lugar a dudas el equipo dirigido por el ''sabio de Hortaleza'' impuso un estilo, desdibujó la constante alusión a un único ídolo por equipo y retomó la senda del toque toque, por supuesto, provisto de efectividad y contundencia. Vicente del Bosque no traicionó esa herencia dejada por Aragonés, lo que dejó como resultado el título conseguido este año.

Tengo una duda todavía ¿Cuando se empezó a creer en España? Siempre se referenció a la Federación española por su poderío europeo y mundial en cuanto a clubes se refiere. Sin embargo, nunca se direccionó tal espíritu por la selección. En Colombia, tanto hombres como mujeres (no todos por supuesto) sucumbieron ante el oportunismo. Y no es que sea pecado alentar desorbitadamente a una selección que no concuerde con su nacionalidad, a pesar de no estar de acuerdo y a pesar de simpatizar con el fútbol ingles, no obstante mi crítica recae en el hecho de que al poder preguntarle a un supuesto hincha de la furia roja el porque de su preferencia, quisiera pensar en la respuesta........ No creo que existiera alguna lo suficientemente cercana a la que pudiera ofrecer un Ivan Mejía o un Hernán Peláez; perdón, para no ir mas lejos, a un aficionado lo suficientemente sensato, que los hay, y que argumente su cercanía de vieja data por el fútbol español.
La foto es sugerente: podríamos poner a cualquiera que quiera sentirse dueño de una victoria ajena.

Enhorabuena por quienes saben que los primeros en merecerse los aplausos son los nacidos en tierras españolas, después vendrán los que han defendido a la federación en su conjunto desde mucho tiempo atrás.

Por último y en definitiva, no hay nadie mas a quien referir aquí. Ah! claro, se me olvidaban los advenedizos vestidos de gloria para recordarles que este triunfo no es de ellos en absoluto.