Por Juan Sebastián Saab OchoaBalon a Tierra
''El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes.'' Jorge Valdano
viernes, 6 de agosto de 2010
Advenedizos vestidos de gloria
Por Juan Sebastián Saab Ochoamartes, 27 de julio de 2010
¿De qué dependemos?
Otro mundial terminado y las sensaciones son muy parecidas a las que dejó el anterior. Hay cosas buenas como el espectáculo brindado por los mejores del mundo, las agradables sorpresas de equipos que sin tanto favoritismo o nombre hacen volver a enamorar del futbol de espíritu y bien jugado, la buena organización e infraestructura del anfitrión y la fiesta vivida por todos los asistentes. También hubo inconvenientes como los problemas arbitrales y según parece de organización y logística, no podría decir cuales porque no fui.
Algunos dicen que las comparaciones son odiosas pero en este caso hay que hacerlas. Colombia no solo está lejos de organizar el mundial, sino que el hecho de ver a la selección en Brasil 2014 también parece difícil.
¿De qué depende? La FIFA tiene bastante que ver. El tema de los cupos es muy importante. De mundial a mundial el tema ha variado, ya que por lo general son 31 cupos más el del anfitrión. El mundial anterior fueron 13 cupos para Europa, 4 para Suramérica, 3 para Norte y Centro América, 5 para África y 4 para Asia. 1 cupo de repechaje entre CONMEBOL y CONCACAF y 1 cupo entre la OFC (Oceanía) y AFC (Asia). La FIFA ha dicho que anunciará la distribución de los cupos al mundial de Brasil durante los primeros meses del 2011. Se espera que (al igual que África) Suramérica pase de tener 4 cupos y medio a 5 directos más el del anfitrión. Sin embargo en mi opinión la selección Colombia tiene mucho potencial humano como para pelear un 5to puesto. Chile y Paraguay durante la eliminatoria y Uruguay durante el mundial demostraron que el futbol son 11 contra 11, no valen camisetas no vale historia, todo pasa por la mentalidad de los jugadores y el trabajo del técnico.
Personalmente soy de los que no le tiene fe a Hernán Darío “El Bolillo” Gómez, y las razones ya han sido expuestas por otros que conocen de esto mucho más que yo. Ya veremos qué pasa con la selección en la Copa América del 2011 que será su primer desafío serio, ya que muy seguramente gane todos los amistosos que dispute hasta entonces (como siempre lo hace).
viernes, 16 de julio de 2010
Futbol, fuerza de unión.
Por Nicolás Villa Moya
Todos conocemos la increíble pasión que despierta el futbol. Las imágenes de aficionados con sus caras expresando sentimientos casi de éxtasis, alentando a sus equipos vestidos con atuendos que encarnan los colores conmemorativos de sus escuadras son innumerables. Todas las emociones que despierta este deporte concentrando sentimientos hacia un objetivo y una causa común hace que el futbol tenga el poder de convocar y unir a las personas como muy pocas cosas lo logran.
Esta manera en que el futbol identifica y une a las personas puede generar fenómenos sociales en terrenos diferentes a lo deportivo. La unión frente a una causa y un grupo común puede rápidamente pasar de unir a los aficionados de un equipo a unir a los miembros de una familia o a los ciudadanos de una nación. La naturaleza humana hace que necesitemos sentirnos identificarnos con algún grupo social y el futbol es un catalizador como ninguno en el proceso de identificación y unión de los seres humanos.
Quizás ningún ejemplo es tan apropiado e interesante para ilustrar lo dicho anteriormente como lo que ocurrió en Brasil el siglo pasado. El futbol le dio argumentos a los brasileros para creer en sí mismos, despojarse de sus complejos, y fundamentar un sentimiento de nación.
El Brasil de comienzos de siglo XX era un país acomplejado carente de un verdadero sentimiento de nación. Las divisiones raciales y económicas no permitían que existiese un sentimiento de unión nacional. Como si esto fuera poco, los académicos europeos y norteamericanos se habían encargado de denominar a Brasil como un país que nunca llegaría a la modernidad y al progreso debido a la escases de hombres blancos y el clima malsano que nunca permitirá un verdadero desarrollo. Los brasileros creían firmemente en este condicionamiento.
Sin embargo, la fe desmesurada en la ciencia, las verdades absolutas, y la rigidez ideológica culmino en la atrocidad de la primera guerra mundial. La barbarie que exhibió occidente frente a si mismo provoco un profundo cuestionamiento en la academia brasilera sobre qué tanta autoridad tenían Europa y Norteamérica para juzgar la condición de Brasil.
El mayor exponente de esta inconformidad fue el antropólogo Gilberto Freyre, el cual, mediante el texto Casa-Grande & Senzala creó un discurso que desacreditaba las tradicionales percepciones sobre Brasil. Freyre causo revuelo y gran aceptación en Brasil, ya que, su teoría no veía las condiciones de Brasil como una desventaja, sino por el contrario, una enorme bendición.
Freyre convenció a los brasileros de que su herencia combinada de origen indígena americano, africano y portugués convertía a la raza brasilera en una raza tan apta como cualquiera para lograr sus propósitos. Los brasileros, decía Freyre, no debían sentirse inferiores, ya que, poseían las virtudes de estas herencias e incito a los brasileros a dejar de pensar en el clima tropical como algo nocivo, sino por el contrario sentirse orgullosos y fuertes debido a su herencia y su espacio. Freyre estaba creando los argumentos para sentirse orgulloso al ser parte de la nación brasilera sin importar la raza, el origen, o el estrato social.
El escenario perfecto para poner a prueba estos nuevos conceptos fue el futbol. Los brasileros se dieron cuenta que sus virtudes nacionales se reflejaban en su selección nacional. No tardaron en darse cuenta que su selección podía ser la mejor del mundo.
Hoy, por lo menos, es la más exitosa con 5 campeonatos mundiales, y un estilo de juego basado en el juego estético, es decir Brasil es un equipo ganador, que juega jugando “bonito.”
Así pues, desde la llegada del futbol a sus orillas, Brasil comenzó a producir excelsos jugadores, los mejores del mundo. Estos jugadores han sido embajadores de la “brasileidad”. Continuamente han dejado el nombre de Brasil en alto y han sido exponentes de la cultura popular brasilera.
Sumado a lo anterior, diferentes procesos políticos y sociales se han visto reflejados en el futbol. La creación de un Estado moderno en Brasil, el populismo, las dictaduras, y las tensiones sociales todas se han visto inmiscuidas en el futbol y el futbol en ellas. El futbol es un mecanismo para expresar estas tensiones sin violencia y también, en muchas ocasiones, para amenizarlas y para unir a la nación.
Este elemento de cohesión nacional que produce el futbol también fue muy efectivo al otro lado del atlántico. La Italia de Benito Mussolini también requirió del futbol para crear unión nacional. Para cuando Mussolini llego al poder, Italia había durado menos de un siglo como una entidad territorial única, es decir, como un solo país, y la unidad nacional era mínima.
De hecho, para cuando Mussolini asumió el poder en 1922, Italia solo llevaba unificada alrededor de 50 años. El deporte siempre ha sido un gran atractivo para demostrar el poderío y el talante nacional y, pese a la gran tradición cultural e histórica que ostenta Italia, no existía la unión nacional que el régimen fascista requería y deseaba debido a la gran división política que existía antes de la reunificación italiana.
El futbol, debido al gran atractivo que le proporcionaba a las masas, fue el instrumento perfecto para unir políticamente y culturalmente a Italia. Para mediados de la década de los veinte el Estado decidió intervenir en la organización del futbol. Puntualmente el organismo que contralaba el calcio, la Federación Italiana de Futbol.
Esto se debió a que el régimen requería una selección Italiana exitosa para demostrar la virtud italiana ante el mundo. Y lo logro, por lo menos futbolísticamente hablando, Italia consiguió los campeonatos mundiales de 1934 y 1938 y el torneo olímpico de futbol de 1936. Italia creo virtud futbolística en lo grupal con equipos exitosos y en lo individual produciendo grandes jugadores, ahora Italia no se sentía inferior a las otras selecciones de renombre como Brasil, Uruguay, Argentina, o Inglaterra.
Quizás lo más importante para resaltar de todo esto fue la forma en que el futbol unió a Italia. El Estado autoritario fascista, en muchas ocasiones, dividió a Italia, pero todos se sentían orgullosos de su selección y de sus logros. Esto se comprobó, ya que, si bien el Estado fascista desapareció de Italia a mediados del siglo XX, la tradición, el gusto, y el éxito futbolístico siguen siendo parte de la selección Italiana.
Sin embargo, el futbol no solo une a las naciones. Puede ser inclusive, un instrumento de unión en pro de una causa. Un ejemplo ilustrativo es el caso de las mujeres y el futbol en Irán.
Las agencias de noticias internacionales están plagadas con noticias acerca de la represión en contra de las mujeres en Irán bajo el régimen islámico del Ayatola. Si bien estas noticias sueles ser exageradas y presentan una noción desviada de la verdadera situación en Irán, es indiscutible que las mujeres iranís carecen de muchos derechos que tienen las mujeres en occidente o en América Latina.
Muchas mujeres en Irán han encontrado una forma exitosa y pacífica para reclamar estos derechos, el futbol. Esto se debe a que, desde la revolución islámica, la política deportiva en Irán se ha encargado de imponer fundamentos islámicos por encima de las oportunidades y el desempeño deportivo, tanto para hombres como para mujeres. Los mandamientos del Islam, o por lo menos las interpretaciones de esta religión derivadas de las autoridades del régimen, se han encargado de excluir a las mujeres de muchas disciplinas y eventos deportivos, entre ellas el futbol.
Después de la implementación de la república islámica en 1979, las mujeres tenían prohibido asistir a eventos deportivos como partidos de futbol y las selecciones de futbol femeninas estaban prohibidos. Como si esto fuera poco, las mujeres no podían ser participes de competencia alguna si el director técnico no era una mujer. Las mujeres debían usar el atuendo tradicional llamado hiyab, el cual dificulta la práctica de bastantes disciplinas deportivas.
El año 1998 fue uno de gran éxito para el futbol iraní. En primer lugar ganaron la medalla de oro en los juegos de Asia y le ganaron por 2 a 1 a su archirrival, Estados Unidos en el Mundial de Francia. Esto causo júbilo y celebraciones masivas en todo Irán. Como era de esperar, las mujeres también quisieron ser parte de las celebraciones y demostraciones de apoyo a su exitosa selección.
Sin embargo, el régimen condeno severamente estas demonstraciones. Se baso en el hecho de que muchas mujeres salieron a las calles teniendo menos consideración por las costumbres islámicas de lo habitual, como es de esperarse en cualquier celebración ya sea en Irán, América Latina o cualquier parte del mundo. Esto enfureció al régimen, el cual sanciono severamente a las mujeres restringiendo, aun mas, las normas en su contra.
Sin embargo, esto no ha logrado detener a las mujeres de Irán. Ya desde la década de los noventa había manifestaciones públicas luchando por el acceso a ver a sus equipos y a su selección nacional. Pese a todas las críticas que recibe de occidente, el presidente Ahmadinejad ha luchado por otorgarles a las mujeres espacios en los estadios iranís. Sumado a lo anterior, el estigma de la comunidad internacional ha cohercionado a la Federación de Futbol de Irán a crear equipos, y talleres de futbol para mujeres. Esta a su vez se encarga de destacar sus avances, en ingles, en su página oficial.
Este movimiento en pro de los derechos de las mujeres basado en el futbol ya ha tenido éxito. La selección femenina de Irán ya logro quedar subcampeona en un torneo regional en 2005, poco después de su fundación, y un equipo conformado por mujeres jugo, en 2006, un partido, frente a un público, en Teherán, la capital iraní. Cabe destacar que no jugaron en pantalones cortos, con velos y frente a un público totalmente femenino. Pese a lo anterior, en una sociedad tan conservadora como la iraní esto se traduce en una muestra significativa y exitosa de lo que pueden lograr las mujeres en Irán y la sociedad civil iraní en general.
Así pues, es innegable el poder de cohesión que le brinda el futbol a cualquier causa. Además, si bien el futbol sirve para lograr fines políticos su esencia deportiva, le otorga un “carisma deportivo” a cualquier causa que se base en este magnífico deporte. Los detractores de las causas que se fundamentan en el futbol difícilmente pueden obstaculizarlas ya que el futbol como juego, experiencia lúdica, y elemento de unión entre los seres humanos difícilmente puede tener enemigos.
NVM